Tragedias griegas
Tragedias griegas DEMOFONTE.— Asà te mueras. No temo yo a tu Argos. [285] No ibas a llevarte a éstos de aquà por la fuerza, haciéndome sentir vergüenza. Pues no tengo yo a esta ciudad por vasalla de la de los argivos, sino por libre.
CORO.— Es hora de tomar medidas, antes que el ejército de los argivos se acerque a la frontera. [290] Muy irascible es el Ares[138] de los de Micenas, y con esto más todavÃa que antes. Pues todos los heraldos tienen la costumbre de exagerar dos veces más de lo ocurrido. ¿Cuántas veces piensas tú que le dirá a su rey [295] que lo pasó horrible y estuvo a punto de dejar la piel?