Tragedias griegas
Tragedias griegas [500] MACARIA.— Entonces no temas ya la hostil lanza argiva. Porque yo misma, antes que se me ordene, anciano, estoy dispuesta a morir y a presentarme para mi degollación. Pues, ¿qué diremos si la ciudad cree oportuno correr un gran peligro a causa de nosotros, [505] y, en cambio, nosotros, imponiéndoles trabajos a otros, cuando es posible quedar a salvo, vamos a huir de la muerte? No, por cierto, puesto que serÃa motivo de irrisión no sólo gemir sentados como suplicantes de los dioses, sino también mostrarnos cobardes a pesar de haber nacido de aquel padre del que hemos nacido. [510] ¿Dónde son apropiadas esas actitudes entre gentes de valÃa? Es más hermoso, pienso yo, que caer en manos de los enemigos, cuando esta ciudad sea apresada —cosa que jamás ocurra— y, luego, después de pasar por ultrajes terribles, aun siendo hija de un padre noble, ver de todas formas a Hades. [515] ¿Acaso tengo que andar errante expulsada de este paÃs? No me avergonzaré, entonces, si uno dice: «¿Por qué habéis venido aquà con ramos de suplicante, vosotros que tenéis apego a la vida? Salid del paÃs. Pues nosotros no ayudaremos encima a unos cobardes». [520] Pero, ni siquiera, si quedaran muertos éstos y a salvo yo, tengo esperanza de pasarlo bien. Que, ciertamente, por eso han traicionado ya muchos a sus amigos. Pues, ¿quién querrá, sea tener por esposa a una muchacha abandonada, sea tener hijos de mÃ? [525] ¿No es verdad que es mejor morir que obtener ese destino sin merecerlo? Eso le convendrÃa más a cualquier otra que no fuera notable como yo. Conducidme adonde este cuerpo deba morir, ponedle guirnaldas y comenzad el sacrificio, si os parece. Venced a los enemigos. [530] Que hay aquà una vida que se ofrece voluntaria y no mal de su grado. Proclamo que muero en defensa de mis hermanos y de mà misma. Pues, por cierto, al no tener apego a mi vida, acabo de confirmar el descubrimiento más hermoso: dejar la vida con buena fama.