Tragedias griegas
Tragedias griegas EURISTEO.— Mátame, no te suplico. A esta ciudad, puesto que me perdonó y le dio vergüenza matarme, la obsequiaré con un oráculo de Loxias[173], que causará con el tiempo beneficios mayores de lo que parece. [1030] En efecto, cuando muera enterradme donde decide el destino: delante de la divina virgen de Palene[174]. Yaceré para siempre en el paÃs como un meteco[175] benévolo para ti[176] y salvador de la ciudad, pero muy enemigo de los descendientes de éstos[177], [1035] cuando vengan aquà con un gran ejército traicionando este favor. A tales huéspedes habéis defendido. ¿Cómo vine aquÃ, si estaba informado de esto, y no pregunté el oráculo del dios? Pensé que Hera tenÃa mucha más fuerza que los vaticinios y que no me traicionarÃa. [1040] Mas no permitas que derramen en mi tumba ni libaciones ni sangre. Pues yo les daré un mal regreso en pago a estas cosas. Un doble provecho tendréis de mÃ: os beneficiaré a vosotros y perjudicaré a éstos cuando me haya muerto.