Tragedias griegas
Tragedias griegas CORIFEO.— Quiero darte un pequeño consejo, Alcmena: perdona a este hombre, pues lo decide la ciudad.
[1020] ALCMENA.— ¿Y qué pasa si él muere y yo obedezco a la ciudad?
CORIFEO.— SerÃa lo mejor. ¿Cómo podrá ocurrir eso?
ALCMENA.— Yo te lo explicaré fácilmente. En efecto, tras matar a éste, entregaré luego su cadáver a los amigos que vengan en su busca. Respecto al cuerpo no desobedeceré, pues, al paÃs; [1025] pero él me pagará su castigo con la muerte.