Tragedias griegas
Tragedias griegas Antistrofa II: ¿Acaso dentro de tus moradas se acuesta clandestinamente en tu lecho alguna mujer, encantando a tu marido el Eupatrida, príncipe de los Erectidas[193]? ¿O ha navegado desde Creta hasta este puerto tan hospitalario algún marino, trayendo noticias a la reina, y la tristeza que le han causado [160] la retiene en su lecho?
Epodo: El fastidio penoso y melancólico excita, efectivamente, el humor irritado de las mujeres en los dolores del parto o en el deseo carnal. A veces sentí correr por mi vientre ese vapor, y entonces he invocado a Artemisa que hiere con sus flechas, a la Diosa uránica que ayuda a parir; y me ha sido propicia siempre, con asentimiento de los Dioses. [170].
(Fedra aparece en escena).
CORIFEO.— Pero he aquí, delante de las puertas, a la vieja nodriza, que saca a Fedra de la morada. Sobre sus cejas pesa una nube triste. Mi corazón desea saber por qué y quién hiere así el cuerpo marchito de la reina.