Tragedias griegas
Tragedias griegas Epodo[248]: Y yo por tu desgracia soportaré entre lágrimas un destino insufrible. ¡Madre desdichada, concebiste sin provecho! ¡Me indigno contra los dioses! ¡Ay, ay, Gracias uncidas![249]. ¿Por qué enviáis fuera de la tierra paterna y de su casa a este infeliz, 1150 inocente como es de esta calamidad?
CORIFEO[250].— Veo a un compañero de Hipólito que, con la mirada sombrÃa, se precipita veloz en palacio.
EL MENSAJERO.— ¿En dónde encontraré ¡oh mujeres! a Teseo, señor de este: tierra? DecÃdmelo, si lo sabéis. ¿Está en esta morada?
EL CORO.— Hele a él mismo, que sale de las moradas.
EL MENSAJERO.— Teseo, te traigo una noticia preñada de aflicción para ti y para los ciudadanos que habitan la ciudad de los atenienses y la tierra de Trecenia.
TESEO.— [1160] ¿De qué se trata? ¿Qué reciente calamidad ha caÃdo sobre las dos ciudades vecinas?
EL MENSAJERO.— Ya no existe Hipólito, pues sólo verá la luz por muy poco tiempo[251].
TESEO.— ¿Quién le ha matado? ¿Algún enemigo a cuya mujer ha violado como a la de su padre?