Tragedias griegas
Tragedias griegas EL MENSAJERO.— Ha perecido por culpa de su propio carro y de las imprecaciones que tu boca ha proferido contra tu hijo, entregándoselo a tu padre, el Dueño del mar.
TESEO.— ¡Oh Dioses! ¡Oh Poseidón, verdaderamente eres mi padre,[1170] pues has atendido mis imprecaciones! (Al mensajero). Di de qué manera ha perecido, cómo ha herido la justicia con su maza al que me ha cubierto de oprobio.