Tragedias griegas
Tragedias griegas ANDRÓMACA.— ¡He aquà que me envÃan bajo tierra, con mis manos sangrientas ligadas por cadenas!
MOLOSO.— ¡Madre, madre! ¡Yo descenderé allà contigo, bajo tu ala!
ANDRÓMACA.— ¡MÃsera vÃctima! ¡Oh jefes de la tierra de Ftia!
MOLOSO.— ¡Oh padre, ven a socorrer a los que te son queridos!
ANDRÓMACA.— [510] ¡Quedarás acostado, oh querido hijo, sobre los pechos de tu madre, muerto bajo la tierra con tu madre muerta!
MOLOSO.— ¡Ay de mÃ! ¿Qué haré? ¿Y tú, madre?
MENELAO.— Id debajo de la tierra, porque habéis venido de las murallas enemigas. Moriréis uno y otro por razones diferentes. A ti es mi sentencia la que te mata, y mi hija Hermione es quien mata a este niño. En efecto, es mucha locura [520] en enemigos perdonar a los hijos de sus enemigos cuando pueden matarlos y librar de este temor a su morada.
ANDRÓMACA.— ¡Oh marido, marido! ¡Pluguiera a los Dioses que tuviese yo tu mano y tu lanza, oh hijo de PrÃamo!
MOLOSO.— ¡Desdichado de mÃ! ¿Qué hechizo encontraré contra la muerte?
ANDRÓMACA.— Abraza las rodillas del amo, y suplÃcale, ¡oh hijo!