Tragedias griegas
Tragedias griegas MOLOSO.— [530] ¡Oh querido, querido! ¡Aleja de mi la muerte!
ANDRÓMACA.— Mis párpados destilan lágrimas, como el manantial que cae desde lo alto de una roca, ¡desdichada de mÃ!
MOLOSO.— ¡Ay de mÃ! ¿Qué remedio encontraré para estos males?
MENELAO.— ¿Por qué asà me imploras con tus ruegos, como implorarÃas a una roca marina azotada por las olas? Soy el sostén de los mÃos; [540] pero no tengo nada que me ate a ti, pues he consumido gran parte de mi vida en apoderarme de Troya y de tu madre. Ya que te envaneces de ella, con ella bajarás al Hades subterráneo.
EL CORO.— Veo a Peleo, que viene aquà apresurando su marcha senil.