Tragedias griegas
Tragedias griegas PELEO.— Mujeres ftiotidas, enteradme de lo que deseo saber. He oÃdo decir de una manera vaga que la hija de Menelao habÃa dejado estas moradas y se habÃa alejado de ellas. [1050] Vengo, pues, deseoso de saber si es verdad, porque los que están en la morada deben inquietarse por la suerte de sus amigos ausentes.
EL CORO.— Lo que has oÃdo es verdad, Peleo. No conviene que yo oculte las desdichas en las cuales he tomado parte. Efectivamente, se ha alejado de estas moradas la reina fugitiva.
PELEO.— ¿Impulsada por algún temor? Acaba de decÃrmelo.
EL CORO.— Temiendo que su marido la expulsase de la morada.
PELEO.— ¿Será porque ella habÃa proyectado la muerte del niño?
EL CORO.— Ciertamente, y por temor a la mujer cautiva.
PELEO.— [1060] ¿Ha abandonado las moradas con su padre o con algún otro?
EL CORO.— El hijo de Agamenón se la ha llevado de esta tierra.
PELEO.— ¿Con qué objeto? ¿Quiere hacer de ella su mujer?
EL CORO.— Y también prepara la muerte de tu hijo.