Tragedias griegas
Tragedias griegas HÉCUBA.— ¡Ay de mí! ¿Qué estás diciendo? ¿No has venido, pues, para traerme la muerte, sino para anunciarme una desgracia? ¡Perecíate, oh hija, arrebatada a tu madre, y heme ya aquí sin hijos al perderte! ¿Cómo la habéis matado, respetándola o ultrajándola? ¿La habéis matado tratándola como a enemiga, anciano? Había, aunque no tengas que decir palabras halagüeñas.