Tragedias griegas
Tragedias griegas HÉCUBA.— A él le enviaron, con el recurso de un oro funesto.
AGAMENÓN.— ¿Quién le ha matado? ¿Qué destino ha sido el suyo?
HÉCUBA.— ¿Quién? Seguramente le ha matado el huésped tracio.
AGAMENÓN.— ¡Oh desdichada! ¿Deseaba apoderarse del oro?
HÉCUBA.— Asà fue, en cuanto se enteró de la ruina de los frigios.
AGAMENÓN.— ¿Dónde has encontrado o quién ha traÃdo ese cadáver?
HÉCUBA.— Le ha encontrado ésta a la orilla del mar.
AGAMENÓN.— ¿Buscándole o haciendo otra cosa?
HÉCUBA.— [780] Iba a buscar agua para las abluciones de Polixena.
AGAMENÓN.— Por lo visto, el huésped, cuando le mató, lo arrojó fuera de la morada.
HÉCUBA.— Ciertamente, le ha tirado al mar después de destrozarle asÃ[358].
AGAMENÓN.— ¡Oh desventurada, has sufrido males sin cuento!
HÉCUBA.— Estoy perdida, Agamenón; ningún dolor me falta.