Tragedias griegas
Tragedias griegas POLIMÉSTOR.— La tumba de una perra desventurada, y servirá de señal a los marinos.
HÉCUBA.— Me importa poco, puesto que me he vengado de ti.
POLIMÉSTOR.— Y también ha de morir tu hija Casandra.
HÉCUBA.— ¡Escupo[367] y te devuelvo esos males!
POLIMÉSTOR.— La matará la esposa de éste, la fatal guardiana de su morada.
HÉCUBA.— ¡Ojalá, no sea nunca presa de semejante demencia la Tindaris!
POLIMÉSTOR.— Y también levantará el hacha sobre tu cabeza, Agamenón.
AGAMENÓN.— [1280] ¿Estás loco? ¿Quieres adelantar tu castigo?
POLIMÉSTOR.— ¡Mata! Pero en Argos te espera un baño de sangre.
AGAMENÓN.— ¡Servidores, arrastradle lejos de aquÃ!
POLIMÉSTOR.— ¿Te hacen sufrir mis palabras?
AGAMENÓN.— ¿No le cerraréis la boca?
POLIMÉSTOR.— ¡Cerradla! Ya está dicho todo.