Tragedias griegas
Tragedias griegas Resulta evidente a primera vista que EurÃpides se ha apoyado, para llevar a cabo su recreación de tan conocidas aventuras, en el episodio homérico y, en algunos aspectos, en el himno homérico antes aludido; mas, como era de esperar, la nueva estructura dramática impuso al trágico una serie de innovaciones respecto al relato de la Odisea. El tiempo dedicado a la acción se reduce a unas pocas horas y no se desarrolla, como en Homero, en una noche y dos dÃas. El encuentro entre el gigante Polifemo y Ulises tiene lugar delante de la cueva, mientras que, en la Odisea, el héroe entra en la cueva con la intención de aprovisionarse y, al no hallar en ella al CÃclope, espera hasta que llegue. Una elemental exigencia teatral condiciona el comportamiento de Polifemo contra los griegos, ante las acusaciones que Sileno dirige contra ellos. Mientras en la Odisea el gigante da buena cuenta de dos griegos nada más enterarse de los cargos que les imputa Sileno, en el drama satÃrico reacciona recurriendo a las palabras, como era lógico esperar. En el episodio homérico el CÃclope cierra el acceso a la cueva con una enorme roca: en la versión teatral euripidea la entrada de la gruta tiene que estar despejada, a fin de que el héroe tenga la posibilidad de entrar en ella y salir, para narrar los horrores que el monstruo está cometiendo con sus compañeros. Los CÃclopes, además, no son presentados, al igual que en el relato homérico, como simples pastores, sino también como antropófagos. Polifemo no se alimenta sólo de la leche de sus rebaños, sino que se dedica también a cazar animales salvajes.