Tragedias griegas
Tragedias griegas Valoración de la obra
El propósito que perseguía el drama satírico era, evidentemente, provocar la risa del auditorio, presentando en escena temas que se prestaban a un tratamiento festivo. Para conseguirlo, el poeta contaba con la colaboración del Coro de Sátiros, siempre dispuesto a la chanza, al doble sentido, a la burla e incluso a la expresión obscena, dirigido por un Sileno embustero, muy dado a la bebida y a los placeres del amor. Pero las figuras más interesantes de esta obra son Ulises y el gigante Polifemo, caracterizadas con mucha precisión y adaptadas, en su forma de actuar y en su léxico, a las circunstancias contemporáneas, lo cual contribuiría, en medida no exigua, a acrecentar la diversión del público. Ulises es presentado por el poeta con su astucia peculiar y con una cierta dignidad heroica que contrasta con la constante actitud engañosa de Sileno. Pero el mayor grado de comicidad radica en la figura de Polifemo, menos fiero que el de los poemas homéricos y hasta con un cierto aire burgués, conocedor de las leyes de hospitalidad, aunque no las cumpla, y al día en los relatos concernientes a la guerra de Troya. Ver en escena a este gigantón hecho un pelele por efectos del vino provocaría las carcajadas de los espectadores.