Tragedias griegas
Tragedias griegas ULISES.— Amigo mĂo, cuando se está bebido, hay que quedarse en casa.
CĂŤCLOPE.— Necio es quien, despuĂ©s de haber bebido, no ama la orgĂa festiva.
ULISES.— Quien estando ebrio permanece en casa, es sensato.
CÍCLOPE.— ¿Qué hacemos, Sileno? ¿Te parece bien que me quede?
SILENO.— SĂ. ÂżQuĂ© necesidad tienes de otros [540] compañeros de bebida, CĂclope?
CÍCLOPE.— En verdad que este suelo suave de hierba florida…
SILENO.— Y, además, es bello beber al calor del sol. Recuéstate, pues, y ponte de costado sobre la tierra.
CÍCLOPE.— Ya está. ¿Por qué colocas la crátera detrás [545] de m�
SILENO.— Para que ninguno pueda apoderarse de ella al pasar.
CĂŤCLOPE.— Lo que tĂş quieres es beber a escondidas. PonĂa en medio. (Sileno la sitĂşa en el centro). Y tĂş, extranjero, dime el nombre con el que hay que llamarte.
ULISES.— Nadie. ¿Qué recompensa voy a recibir para elogiarte?
CÍCLOPE.— Después de todos tus compañeros, daré [550] cuenta de ti en un banquete.