Tragedias griegas
Tragedias griegas CÍCLOPE.— El extranjero, date cuenta de una vez, es el que me perdió, infame él, que, dándome la bebida, me ahogó en el sueño.
CORIFEO.— Terrible es el vino y duro de vencer.
CÍCLOPE.— Por los dioses, ¿han huido o están dentro de la cueva?
CORIFEO.— Están ahí de pie, en silencio, amparados [680] en la roca.
CÍCLOPE.— ¿A qué mano?
CORIFEO.— A tu derecha.
CÍCLOPE.— ¿Dónde?
CORIFEO.— Junto a la roca misma. ¿Los tienes?
CÍCLOPE.— (Chocando contra la roca). ¡Desgracia tras desgracia! ¡Me he golpeado el cráneo y me lo he partido!
CORIFEO.— Se te están escapando.
CÍCLOPE.— (Andando a tientas, como en toda esta escena). ¿Por aquí? ¿Decías por aquí?
CORIFEO.— No, digo por allí. [685]
CÍCLOPE.— ¿Por dónde, pues?
CORIFEO.— Da la vuelta. Por aquí a tu izquierda.
CÍCLOPE.— ¡Ay de mí, estoy burlado! Me zaherís en mi desgracia.
CORIFEO.— Ya no, él está delante de ti.
CÍCLOPE.— ¡Oh canalla! ¿Dónde estás?