Tragedias griegas
Tragedias griegas Por lo general, el Coro euripideo es un puro añadido (embólimon) inconexo con la totalidad, y ello, hasta el punto de que sus estásimos han merecido el título de ditirámbicos al comparárselos con la poesía de Baquílides. Realmente puede detectarse dentro de los Coros el mimetismo, tan en boga en aquella época, que pretendía relacionar letra y música.
La función lírica se desplaza del Coro a los actores, por medio de una interpretación aislada (monodia) o de dúos (kommoí). Las primeras suelen correr a cuenta de mujeres o niños. Tras la párodos, primera aparición del Coro, puede haber un dúo entre actores, aunque no faltan casos en que intervengan tres actores, e incluso, en alguna ocasión, cuatro.
En las monodias abundan los motivos líricos que aparecen en el Coro, entre los que sobresalen las tareas domésticas como el tejer y el hilar y las escenas festivas como danzas y bailes. Encontramos aquí una enorme profusión de metros líricos que pretenden reflejar la intensidad de los sentimientos. Es el lugar adecuado para tratar la locura, el amor violento y la desesperación. La monodia se convierte entonces en un vehículo apropiado en busca de lo irracional y desconocido.