Tragedias griegas
Tragedias griegas El Coro está formado normalmente por mujeres que suelen tener cierta relación afectiva con el protagonista. No sabemos hasta qué punto sirve el Coro de transmisor de las ideas del escritor, pero, desde luego, parece exagerado pensar que su contenido no corresponde en ningún caso a los pensamientos del poeta. La novedad de Eurípides no consiste en convertir al Coro, a veces, en portavoz de una determinada postura moral, sino en la capacidad imaginativa que despliega al crearlo. Suscita la tensión emocional del oyente situando el Coro en lugares exóticos o lejos del país de origen: por ejemplo, griegos entre los tauros o en Egipto; asiáticos en Grecia; cretenses en Trecén; troyanos en Grecia. La riqueza de imágenes, la variedad de fórmulas poéticas que utiliza en los coros no consiguen paliar la extrañeza que nos causa su lectura al cotejarlos con los de los otros grandes trágicos. Cuando Aristóteles en su Poética exige, como norma, que el Coro sea una parte más dentro de la tragedia, armónica con el todo, menciona expresamente a Eurípides como a quien contraviene tal precepto y a Sófocles como a quien lo cumple.