Tragedias griegas
Tragedias griegas ALCESTÍS.— ¡Tierra! ¡Techos de las moradas! ¡Cámaras nupciales de mi patria Yolcos[21]!
ADMETO.— [250] Yérguete, ¡oh desventurada! ¡No me abandones! ¡Suplica a los Dioses poderosos que se apiaden de ti!
ALCESTÍS.—
Estrofa II: ¡Ya veo, ya veo la barca de dos remos! Y Carónte, el barquero de los muertos, con su pértiga en la mano, me llama ya: «¿Por qué te retrasas? ¡date prisa, que me estás haciendo esperar!». Así me excita y me apremia.
ADMETO.— ¡Ay! ¡Has hablado de una travesía cruel! ¡Oh desdichada, cuanto sufrimos!
ALCESTÍS.—
Antistrofa III: ¡Alguien, alguien me lleva! [260] ¿No lo ves? ¡Edes alado, mirándome bajo sus cejas negras, me lleva a la morada de los muertos! ¿Qué vas a hacer? ¡Vete! ¡Oh infeliz de mí! ¿qué camino emprendo?
ADMETO.— ¡Un camino lamentable para tus amigos, y aún más para mi, y para tus hijos, que participan de este duelo!
ALCESTÍS.— ¡Idos! ¡Dejadme! Acostadme, que ya no me sostienen mis pies. Cercano está el Hades[22], y la negra noche envuelve mis ojos. [270] ¡Oh hijos, hijos, ya no tenéis madre! ¡Salve, oh hijos, míos, y ved la luz!