Tragedias griegas
Tragedias griegas PRIMER SEMICORO.—
Antistrofa I.: —¡Ah, ah! ¡ay! ¡Oh hijo de Feres, cuánto sufres, privado de tu mujer!
SEGUNDO SEMICORO.— ¿No impulsa esto a degollarse y a hacer más aún que suspenderse por el cuello de un lazo alto?
PRIMER SEMICORO.— [230] ¡En efecto, vas a ver muerta en este día, no sólo a una mujer querida, sino a la más querida de todas!
(Admeto sale de palacio sosteniendo a su esposa).
SEGUNDO SEMICORO.— ¡Hela aquí, hela aquí saliendo de las moradas con su marido! ¡Oh tierra ferense, grita, gime por esta excelente mujer consumida por el mal y que se va debajo de la tierra, al Hades subterráneo!
EL CORO.— ¡Nunca afirmaré que el matrimonio posea más alegría que dolor, si juzgo por las cosas pasadas, [240] y al ver el destino de este rey que, tras de perder a la mejor de las mujeres, arrastrará de hoy más una vida que no podrá llamarse vida!
ALCESTÍS.—
Estrofa II.— ¡Helios! ¡Luz del día! ¡Torbellinos uránicos de las rápidas nubes[20]!
ADMETO.— ¡Nos está viendo a ti y a mi, dos desdichados que en nada faltamos a los Dieses para que así mueras!