Tragedias I
Tragedias I HERACLES. —Obedéceme, quizá obtengas un beneficio del favor.
ADMETO. —¡Ay de mÃ! ¡Ojalá que nunca la hubieras ganado en el certamen!
HERACLES. —Habiendo vencido yo, tú también compartes mi victoria.
ADMETO. —Bien dicho, pero que se vaya esta mujer.
1105 HERACLES. —Se irá, si es necesario, pero mira primero si debe irse.
ADMETO. —Debe, si es que con ello no vas a irritarte conmigo.
HERACLES. —Tengo una razón para insistir tanto.
ADMETO. —Salte con la tuya, pero lo que estás haciendo no es de mi agrado.
HERACLES. —Llegará la ocasión en que me elogies. LimÃtate a obedecer.
1110 ADMETO. —(A los siervos). Lleváosla dentro, si es preciso aceptarla en esta casa.
HERACLES. —Yo no confiarÃa esta mujer a servidores.
ADMETO. —Introdúcela tú mismo en la casa, si quieres.
HERACLES. —Yo deseo confiarla a tus manos.
ADMETO. —Yo no deseo tocarla. Es libre de entrar en la casa.