Tragedias I
Tragedias I HERACLES. —La ley divina no permite que oigas sus 1145 palabras, antes de que se haya purificado de su consagración a los dioses infernales y haya llegado la tercera aurora. Ahora acompáñala dentro y en el futuro continúa mostrando a tus huéspedes la piedad de un 1150 justo[85]. ¡Adiós! Me apresuro a cumplir el trabajo asignado para el rey, hijo de Esténelo[86].
ADMETO. —Permanece con nosotros y comparte nuestra casa.
HERACLES. —En otra ocasión será, ahora debo apresurarme.
ADMETO. —¡Que te acompañe la fortuna y regreses de nuevo a nuestra casa! (Volviéndose hacia el Coro, mientras Heracles inicia la marcha). Ordeno a los ciudadanos 1155 y a las cuatro provincias[87] que preparen coros para celebrar estos momentos tan felices y que los altares humeen con la carne de vacas propiciatorias, pues hemos cambiado a una vida mejor que la anterior. No negaré que soy feliz. (Entra en palacio).
CORO.
Muchas son las formas de lo divino y muchas cosas 1160 inesperadamente concluyen los dioses. Lo esperado no se cumplió y de lo inesperado un dios halló salida. Asà se ha resuelto esta tragedia[88].