Tragedias I
Tragedias I NODRIZA. —Entrad, todo irá bien, dentro de la casa, hijos. Y tú, tenlos lo más apartados que puedas y no 90 los acerques a su irritada madre, pues ya la he visto mirarlos con ojos fieros de toro, como tramando algo. No cesara en su cólera, lo sé bien, antes de desencadenarla sobre alguien. ¡Que, al menos, cause mal a 95 sus enemigos y no a sus amigos!
MEDEA. —(Desde dentro). ¡Ay, desgraciada de mà e infeliz por mis sufrimientos! ¡Ay de mÃ, ay de mÃ! ¿Cómo podrÃa morir?
NODRIZA. —Como os decÃa, niños queridos, vuestra 100 madre excita su corazón y su cólera[13]. Apresuraos a entrar en casa y no os acerquéis a su vista ni os aproximéis a ella, guardaos del carácter salvaje y de la naturaleza terrible de su alma despiadada. ¡Vamos, 105 entrad cuanto antes! (Los niños y el pedagogo entran en la casa). Es evidente que esta nube de lamentos que empieza a levantarse pronto estallará con más furor[14]. ¿Qué podrá llegar a hacer un alma orgullosa, 110 difÃcil de dominar y mordida por la desgracia?
MEDEA. —(Desde dentro). ¡Ay, sufro, desdichada, sufro infortunios que merecen grandes lamentos! ¡Ay, hijos malditos de una odiosa madre, asà perezcáis con vuestro padre y toda la casa se destruya!