Tragedias I
Tragedias I MEDEA. —La desgracia me asedia por todas partes. 365 ¿Quién lo negará? Pero esto no se quedará asÃ, no lo creáis todavÃa. A los recién casados aún les acechan dificultades, y a los suegros no pequeñas pruebas. ¿Crees que yo habrÃa adulado a este hombre, si no 370 fuera por provecho personal o maquinación? Ni siquiera le hubiera dirigido la palabra ni tocado con mis manos. Pero él ha llegado a tal punto de insensatez que, habiendo podido arruinar mis proyectos expulsándome de esta tierra, ha consentido que yo 375 permaneciera un dÃa, en el que mataré a tres de mis enemigos, al padre, a la hija y a mi esposo.
Tengo muchos caminos de muerte para ellos, pero no sé, amigas, de cuál echaré mano primero. Prenderé fuego a la morada nupcial o les atravesaré el 380 hÃgado con una afilada espada, penetrando en silencio en la habitación en que está extendido su lecho. Un solo inconveniente me detiene: si soy cogida en el momento de atravesar el umbral y dar el golpe, mi muerte será el hazmerreÃr de mis enemigos. Lo mejor es el camino directo, en el que soy muy hábil por 385 naturaleza: matarlos con mis venenos.