Tragedias I
Tragedias I JASÓN. —No pienso discutir más contigo sobre este 610 asunto, pero, si quieres recibir alguna ayuda de mis riquezas para los niños y tu propio destierro, dilo, pues estoy dispuesto a darte con mano pródiga y a enviar contraseñas[47] a mis huéspedes, que te acogerán bien. Si no aceptas estas ofertas, estás loca, mujer. Si cesas en tu cólera, obtendrás un mayor beneficio. 615
MEDEA. —No me valdré de tus huéspedes ni quiero aceptar nada. Quédate con tus regalos, pues los dones de un malvado no causan provecho.
JASÓN. —Sin embargo, pongo a los dioses por testigos de que deseo ayudarte en todo a ti y a tus hijos. 620 Mas a ti no te agradan los bienes, sino que, en tu arrogancia, rechazas a tus amigos; no conseguirás sino sufrir más.
MEDEA. —Vete. Es natural que se apodere de ti el deseo de la nueva esposa, estando tanto tiempo su 625 casa fuera del alcance de tu vista. Continúa tu luna de miel; quizá, asà me lo predice la divinidad, tu boda ha de ser tal que algún dÃa renegarás de ella.
CORO.
Estrofa l.ª.