Tragedias I
Tragedias I JASÓN. —Sabe bien esto ahora: no por causa de una mujer me he unido al lecho real que ahora poseo, 595 sino, como ya te dije antes, por querer salvarte a ti y por engendrar hijos reales que fuesen hermanos de nuestros hijos, protección para la casa.
MEDEA. —No deseo una vida feliz, pero dolorosa, ni una prosperidad que desgarre mi corazón.
JASÓN. —¿Sabes cómo cambiar tu súplica y mostrarte 600 más sensata? ¡Que el bien nunca te parezca doloroso, ni en la buena fortuna creas que eres desafortunada!
MEDEA. —Ultrájame, ya que tú tienes un refugio, mientras que yo, abandonada, seré desterrada de esta tierra.
JASÓN. —Tú misma lo has elegido, no acuses a 605 nadie más.
MEDEA. —¿Qué delito he cometido? ¿Acaso me he casado y te he traicionado?
JASÓN. —Has lanzado contra la familia real maldiciones impÃas.
MEDEA. —También voy a ser una maldición para tu casa.