Tragedias I
Tragedias I CORIFEO. —Jasón, bien has adornado tus palabras, pero me parece, aunque voy a hablar contra tu punto de vista, que has traicionado a tu esposa y no has obrado con justicia.
MEDEA. —(Como hablando consigo misma). Es evidente que en muchas cosas disiento de la mayorÃa de 580 los mortales. Para mÃ, quien es injusto y, al mismo tiempo, de talante habilidoso en el hablar merece el mayor castigo[45], pues, ufanándose de adornar la injusticia con su lengua, se atreve a cometer cualquier acción, pero no es excesivamente sabio. (Dirigiéndose a Jasón). Asà también tú ahora no quieras aparecer 585 ante mà como honorable y hábil orador, pues una sola palabra te echará por tierra[46]. Hubiera sido necesario, si realmente no fueras un malvado, que hubieras contraÃdo este matrimonio después de haberme persuadido, pero no a escondidas de los tuyos.
JASÓN. —¡Pues sà que hubieras ayudado a mi plan 590 si te hubiera hablado de mi boda, tú que ni siquiera ahora consientes en refrenar la violenta cólera de tu corazón!
MEDEA. —No era esto lo que te retenÃa, sino la idea de que un matrimonio con una extranjera te habrÃa de conducir a una vejez sin gloria.