Tragedias I
Tragedias I ¡Adelante! ¿Qué ganancia tengo con vivir? No poseo 800 ni patria, ni casa, ni refugio de mis males. Me equivoqué el dÃa en que abandoné la morada paterna, fiándome de las palabras de un griego que, con la ayuda de los dioses, nos pagará justa compensación, pues nunca más verá vivos a los hijos nacidos de mÃ, 805 ni engendrará un hijo de su esposa recién uncida, pues es necesario que ella muera con muerte terrible por mis venenos. Que nadie me considere poca cosa, débil e inactiva, sino de carácter muy distinto, dura para mis enemigos y, para mis amigos, benévola; 810 la vida de temperamentos semejantes es la más gloriosa.
CORIFEO. —Puesto que has compartido tu plan con nosotras, con el deseo de serte útil y por defender las leyes de los hombres, te prohÃbo que hagas esto.
MEDEA. —No es posible. Pero que tú hables asà es disculpable, ya que no has sido tratada con tanta 815 crueldad como lo he sido yo.
CORIFEO. —¿Te atreverÃas a matar a tu simiente, mujer?
MEDEA. —Asà quedará desgarrado con más fuerza mi esposo.
CORIFEO. —Pero tú serás la mujer más desgraciada.