Tragedias I
Tragedias I JASÓN. —¿Qué es lo que te impulsa a gemir tanto por estos hijos?
930 MEDEA. —Yo los he dado a luz y, cuando tú les deseabas la vida, me invadió la compasión ante la duda de que eso suceda. Pero volvamos a la cuestión por la cual tú has venido a hablar conmigo. Unas cosas ya están dichas, pero voy a exponerte las que quedan. Puesto que parece bien al rey que me aleje de esta 935 tierra —y sé bien que esto es lo más provechoso para mÃ, que mi vida aquà no sea un estorbo ni para ti ni para los soberanos, pues les parezco funesta para la casa—, me iré desterrada de esta tierra, pero a los niños, a fin de que sean educados por tu mano, pide 940 a Creonte que no los destierre.
JASÓN. —No sé si podré persuadirlo, pero debo intentarlo.
MEDEA. —Al menos exhorta a tu esposa a que suplique a su padre que no destierre a los niños.
JASÓN. —Lo haré con el mayor interés y creo que la persuadiré fácilmente.