Tragedias I

Tragedias I

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ODISEO. —Cíclope, escucha también, a tu vez, a los extranjeros. 255 Nosotros, necesitando comprar comida, nos hemos acercado a tu cueva, después de haber abandonado la nave. Los corderos que ves nos los estaba vendiendo ése por un vaso de vino y, después de haber probado la bebida, nos los entregaba, conformes ambas partes y sin mediar violencia alguna. Nada 260 de lo que ése afirma tiene sentido, pues que fue sorprendido vendiendo, a escondidas tuyas, lo que te pertenece.

SILENO. —¿Yo? ¡Así te murieras de mala manera!

ODISEO. —Si miento.

SILENO. —(Lanzándose a las rodillas del Cíclope). ¡Por Posidón que te engendró, Cíclope, por el gran Tritón y por Nereo, por Calipso y por las hijas de 265 Nereo[22], por las olas sagradas y por toda la raza de los peces, te lo juro, oh Ciclopito, el más hermoso, amito mío, te juro que yo no pretendía vender tus bienes!, si no, ¡que mueran de mala manera mis hijos, a los que quiero tanto!

CORIFEO. —¡Aplícate a ti esa súplica! Yo te he 270 visto con mis propios ojos vendiéndoles las provisiones. ¡Que muera mi padre si miento en lo que digo! Pero no eches la culpa a los extranjeros.


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