Tragedias I
Tragedias I Sólo me queda una cosa que decir, el resto ya lo sabes. Si yo tuviera un testigo de cómo soy realmente y pudiera defenderme ante ella, porque aún veÃa la luz del sol, con una exposición detallada de los hechos, conocerÃas a los culpables. Pero ya que no es posible, te juro por Zeus y por el suelo de esta 1025 tierra que nunca he tocado a tu esposa, ni podrÃa haberlo deseado ni concebido la idea. ¡Que perezca sin fama, sin nombre, sin patria, sin casa y vagando desterrado por la tierra, que ni la tierra ni el mar 1030 acojan mi cadáver, si yo soy un hombre malvado! Ahora bien, si ella pereció por temor, no lo sé, pues no me está permitido hablar más[65]. Ella se comportó con sensatez, aunque la habÃa perdido, y nosotros que 1035 la poseemos no hacemos un buen uso de ella.
CORIFEO. —Has hablado lo suficiente para rechazar la acusación, aduciendo juramentos por los dioses, garantÃa no pequeña.
TESEO. —¿No es éste un charlatán y un impostor, 1040 que está convencido de que vencerá a mi alma con su suavidad, a pesar de haber deshonrado a su padre?
HIPÓLITO. —Voy a decirte lo que más me extraña de tu actitud, padre: si tú fueras mi hijo y yo tu padre, te hubiera matado y no te habrÃa castigado con el destierro, si realmente estuviera convencido de que habÃas tocado a mi esposa.