Tragedias I
Tragedias I 1045 TESEO. —¡Qué castigo más digno de ti invocas! Pero no morirás asà de fácil, de acuerdo con la ley que tú te impones a ti mismo —una muerte rápida es más ligera para un impÃo—, sino vagando, errante en el exilio, lejos de tu tierra patria, [soportarás en 1050 tierra extranjera una vida dolorosa, pues ésa es la paga que se merece un impÃo].
HIPÓLITO. —¡Ay de mÃ! ¿Qué vas a hacer? ¿No vas a esperar que el tiempo me acuse, sino que vas a expulsarme de esta tierra?
TESEO. —Más allá del mar y de los confines del Atlas, si me fuera posible. ¡Tal es mi odio hacia ti!
1055 HIPÓLITO. —¿Sin examinar la garantÃa de mi juramento ni las respuestas de los adivinos, vas a expulsarme de esta tierra sin juicio?
TESEO. —Esta tablilla que tengo en mis manos, que no admite interpretaciones ambiguas, te acusa de un modo seguro; en cuanto a las aves que revolotean por encima de nuestras cabezas las mando a paseo[66].
1060 HIPÓLITO. —¡Oh dioses! ¿Por qué no dejo hablar libremente a mi boca, ya que muero por vosotros a quienes reverencio? No lo haré. Haga lo que haga, no podrÃa convencer a quienes debiera y romperÃa en vano los juramentos que he jurado.
TESEO. —¡Ay de mÃ, cómo me mata tu piedad! ¿No 1065 te irás lo más rápido posible de esta tierra patria?