Tragedias I
Tragedias I Tú sometes el corazón indomable de los dioses y 1270 de los hombres, Cipris, y contigo el de alas multicolores[81], asediándolos con rápido vuelo. Él revolotea sobre la tierra y el sonoro mar salino. Eros encanta 1275 a aquel sobre cuyo corazón enloquecido lanza su ataque con sus alas doradas; a las fieras de los montes y de los mares y a todo lo que la tierra nutre y contemplan los ardientes rayos del Sol, y también a los 1280 hombres, pues tú eres la única, Cipris, que ejerces sobre todos una majestad de reina.
Encima de palacio aparece Ártemis con el arco y las flechas.
ÁRTEMIS. —Te ordeno que me escuches, ilustre hijo 1285 de Egeo. Te habla Ártemis, hija de Leto, Teseo. ¿Por qué te alegras, infeliz, de haber matado impíamente a tu hijo, habiendo creído en inciertas acusaciones, por las engañosas palabras de tu esposa? A la luz ha salido 1290 tu locura. ¿Cómo no ocultas bajo las profundidades de la tierra tu cuerpo cubierto de vergüenza o te remontas cual ave, cambiando de forma de vida, para huir de esta desgracia? Entre la gente de bien, al menos, 1295 no hay ya lugar posible para tu vida.