Tragedias I
Tragedias I Yo soy un esclavo de tu palacio, señor, pero yo 1250 nunca podré creer que tu hijo es un malvado, ni aunque la raza entera de las mujeres se ahorcara, ni aunque alguien llenara de incisiones acusadoras todos los pinares del Ida[80], pues sé bien que es un hombre noble.
CORIFEO. —¡Ay, ay, se han consumado nuevas 1255 desgracias y no hay posibilidad de liberarse del destino!
TESEO. —Por odio al que ha sufrido estas desgracias sentà alegrÃa ante tus palabras, mas ahora, por santo 1260 temor a los dioses y a aquél, que es mi hijo, ni me alegro ni me entristezco con sus desgracias.
MENSAJERO. —¿Y ahora? ¿Debemos traerlo aquà o qué haremos con el infeliz para agradar a tu corazón? Piénsalo, pero si quieres tener en cuenta mis consejos, no deberÃas ser cruel con tu infortunado hijo.
1265 TESEO. —Traedlo para que, viendo con mis ojos al que ha negado mancillar mi lecho, mis palabras y el castigo de los dioses prueben su crimen.
CORO.