Tragedias I
Tragedias I ¡Ay, ay, vuelve el dolor, me vuelve! ¡Dejadme a mí, 1370 desdichado! ¡Ojalá me venga la Muerte Sanadora![82] ¡Acabad conmigo, matad al infortunado! ¡Deseo una 1375 lanza de doble filo, para clavármela y sumir mi vida en un sueño! ¡Oh funesta maldición de mi padre! De parientes manchados por el crimen y de antepasados 1380 antiguos arranca mi desgracia y no se demora. Se ha abatido sobre mí, ¿por qué sobre un inocente de toda culpa? ¡Ay de mí, ay! ¿Qué haré? ¿Cómo liberaré mi vida de este sufrimiento insoportable? ¡Ojalá me 1386 durmiera, desdichado, el negro y sombrío imperio de Hades!
ÁRTEMIS. —¡Desdichado, qué desgracias te han subyugado! La nobleza de tu corazón te ha perdido. 1390
HIPÓLITO. —¡Oh, oh oloroso efluvio divino! Incluso entre mis males te he sentido y mi cuerpo se ha aliviado. En estos lugares se encuentra la diosa Ártemis.
ÁRTEMIS. —¡Desdichado, aquí está la que más te quiere de las diosas!
HIPÓLITO. —¿Ves, señora, en qué situación me 1395 encuentro, miserable de mí?
ÁRTEMIS. —Te veo, pero no está permitido a mis ojos derramar lágrimas.
HIPÓLITO. —Ya no vive tu cazador, ni tu siervo…
ÁRTEMIS. —No en verdad, pero mi amor te acompaña en tu muerte.