Tragedias I
Tragedias I El yugo de la esclavitud no habría venido sobre las troyanas, y tú, mujer, tendrías la morada de un palacio real. Habría evitado[22] los dolorosos sufrimientos 305 de la Hélade, por los que los jóvenes estuvieron errantes con sus armas durante diez años en torno a Troya[23]. Y los lechos jamás habrían quedado vacíos, ni los ancianos, faltos de hijos.
MENELAO. —Vengo con tu hijo, al que hiciste 310 depositar en otra casa a escondidas de mi hija, pues pensabas que a ti te salvaría esta imagen de la diosa, y a éste, los que lo habían ocultado. Pero has resultado menos inteligente que Menelao aquí presente, mujer, y, si no dejas libre este suelo abandonándolo, éste 315 será degollado en vez de tu persona. Por tanto, reflexiona lo siguiente: si quieres morir, o que éste perezca a causa de la falta que cometes contra mí y contra mi hija.