Tragedias I
Tragedias I CORIFEO. —Te he compadecido al oÃrte, pues las desgracias son lamentables para todos los hombres, aunque sea uno un extraño. SerÃa necesario, Menelao, que condujeras a un acuerdo a tu hija y a ésta, para que se libre de sus sufrimientos.
425 MENELAO. —Cogedme a ésta, atadle las manos, esclavos, pues va a oÃr palabras no gratas. Yo, para que dejaras puro el altar de la diosa, te he puesto como pretexto la muerte de tu hijo, con la que te he 430 inducido a entregarte a mis manos para degollarte. Sábete que en esta situación está lo que a ti se refiere. Por lo que se refiere a tu hijo, aquà presente, mi hija decidirá si quiere matarlo o no. Métete en este palacio, para que aprendas, como esclava que eres, a no cometer jamás insolencia contra gentes libres.
435 ANDRÓMACA. —¡Ay de mÃ! Con engaño me atrapaste. He sido engañada.
MENELAO. —Proclámalo a todos, pues no lo negaré.
ANDRÓMACA. —¿Acaso es eso prudente entre vosotros los vecinos del Eurotas?[27]
MENELAO. —SÃ, y también entre los de Troya: que los que han sufrido se venguen.
ANDRÓMACA. —¿Piensas que lo divino no es divino y no sostiene la justicia?
440 MENELAO. —Cuando eso ocurra, entonces lo soportaré. Pero a ti te mataré.