Tragedias I
Tragedias I ANDRÓMACA. —¡Oh los más odiosos de los mortales 445 para todos los hombres, habitantes de Esparta, consejeros falsos, señores de mentiras, urdidores de males, que pensáis de modo tortuoso, nada sano, y dándole la vuelta a todo! Injustamente tenéis fortuna a través de la Hélade. ¿Qué es lo que no se da entre vosotros? 450 ¿No, muchÃsimos asesinatos? ¿No, lucros vergonzosos? ¿No se os sorprende sin cesar diciendo una cosa con la lengua y pensando otra? ¡Asà os muráis! Para mà la muerte no es tan penosa como te parece, pues me mataron aquellas pasadas desgracias: cuando pereció 455 la desgraciada ciudad de los frigios, y mi famoso esposo, que con su lanza te convirtió muchas veces en marinero cobarde en vez de soldado de tierra firme. ¡Y, ahora, mostrándote ante una mujer como un hoplita terrible tratas de matarme! Mátame, que sin lisonjas de mi lengua os dejaré a ti y a tu hija, porque tú, por 460 tu nacimiento, eres grande en Esparta, y yo, en Troya, y si yo sufro mi mal, no te jactes nada de eso, pues también tú lo podrÃas sufrir.
CORO.
Estrofa l.ª.
Jamás elogiaré el matrimonio de los mortales con 465 dos mujeres, ni los hijos de dos madres, discordias de los hogares y penas crueles. Que en mi matrimonio mi marido se conforme con una cama nupcial no 470 compartida.