Tragedias I
Tragedias I NODRIZA. —¡Oh hija! Ni elogié aquel exceso, cuando cometÃas faltas contra la mujer troyana, ni tampoco tu miedo de ahora por el que temes en demasÃa. Tu marido no va a rechazar asà el matrimonio contigo, 870 convencido por las palabras vulgares de una mujer extranjera. Pues no te tiene a ti como una esclava procedente de Troya, sino por haberte tomado con mucha dote como hija de un hombre famoso, y de una ciudad no mediocremente rica. Y tu padre no 875 permitirá, tal como tú temes, que te expulsen de este palacio tras haberte traicionado él. Mas entra dentro y no aparezcas delante de este palacio, para que no suscites algún insulto, si eres vista delante de esta mansión.
CORIFEO. —He aquà que un extranjero de aspecto 880 extraño, que va de viaje, se encamina hacia nosotras con gran interés por la casa.
ORESTES. —Mujeres extranjeras, ¿es éste el palacio del hijo de Aquiles y la mansión real?
CORIFEO. —Lo has conocido. Pero, ¿quién eres tú que preguntas esto?
ORESTES. —El hijo de Agamenón y Clitemestra, 885 Orestes de nombre. Voy al oráculo de Zeus en Dodona; pero cuando he llegado a PtÃa, me parece bien informarme sobre una mujer pariente mÃa, por si vive y resulta que es feliz la espartana HermÃone, pues 890 aunque habita unas llanuras lejanas de nosotros, sin embargo, nos es querida.