Tragedias I

Tragedias I

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

1100 Y nosotros, no informados todavía de nada de eso, tras coger unos corderos, crianza del follaje del Parnaso[52], fuimos y nos pusimos junto al altar con los próxenos[53] y los adivinos píticos. Y uno dijo lo 1105 siguiente: «¡Oh joven! ¿Qué le hemos de pedir al dios por ti? ¿Por qué motivos has venido?». Y él dijo: «Queremos ofrecer reparación a Febo por nuestra falta anterior. Pues en otro tiempo le pedí que me rindiera justicia por la sangre de mi padre». Entonces se veía que tenía gran fuerza el relato de Orestes, 1110 sobre que mi señor mentía porque había venido con ideas hostiles. Penetra él dentro de la plataforma del templo, para suplicar a Febo delante del lugar de los oráculos. Está en el sacrificio. En tanto, se encuentra apostado contra él un grupo dotado de espadas, cubierto de sombra por un laurel. De todo lo cual el 1115 único urdidor era el hijo de Clitemestra. Neoptólemo, estando de cara, suplica al dios, y ellos, armados con espadas afiladas, apuñalan a traición al indefenso hijo de Aquiles. Marcha él hacia atrás, pues no se 1120 encuentra herido en sitio vital. Saca una espada, después de arrancar de los clavos una armadura colgada de la entrada, se pone en pie sobre el altar como hoplita terrible de ver, y grita a los hijos de los delfios preguntándoles esto: «¿Por qué tratáis de matarme a mí 1125 que he venido en viaje piadoso? ¿Por qué causa perezco?». Ninguno de los innumerables que había a su lado replicó nada, sino que con las manos le tiraban piedras. Machacado desde todas partes por ese denso granizo, tendía por delante las armas y vigilaba los 1130 ataques extendiendo el escudo aquí y allá con su brazo. Pero nada conseguía, sino que muchos proyectiles a un tiempo, dardos, jabalinas de correa en medio, y dardos sueltos de punta doble, cuchillos de degollar toros, volaban delante de sus pies. Habrías visto las 1135 terribles danzas pírricas[54] de tu hijo[55] al defenderse de los dardos. Como lo rodeaban desde cerca en circulo sin darle respiro, él, tras abandonar el hornillo del altar donde se reciben las víctimas y dar con sus pies el salto de Troya[56], avanza contra ellos. Y éstos, 1140 como palomas que han visto un halcón, volviendo la espalda se dieron a la fuga. Caían muchos revueltos, tanto por las heridas como a causa de ellos mismos, en las carreras por pasos estrechos. Un griterío impío, 1145 dentro de la piadosa mansión, retumbó en las rocas. En calma, en cierto momento, quedó en pie mi señor resplandeciendo con sus armas brillantes. Hasta que uno, desde el centro del santuario, gritó de modo terrible y horripilante, e impulsó al pelotón volviéndolo a 1150 la lucha. Entonces el hijo de Aquiles cae herido en el costado por una espada afilada a manos de un delfio que lo mató con la ayuda de otros muchos. Y cuando cae en tierra, ¿quién no le endosa el hierro? ¿Quién no una piedra, disparándole y golpeándolo? 1155 Todo su cuerpo de hermosa figura está destrozado a causa de heridas terribles. A él, que yacía ya cadáver cerca del altar, lo echaron fuera del templo que acepta las víctimas. Y nosotros, tras recogerlo de prisa con nuestras manos, te lo traemos para que lo gimas 1160 y llores con tus lamentos, anciano, y lo honres con un sepulcro de tierra. Tales daños causó el señor que profetiza para otros[57], el juez de los derechos de todos los hombres, al hijo de Aquiles cuando le rendía 1165 justicia. Se acordó, como un hombre malvado, de antiguas disputas. ¿Cómo, entonces, podría él ser sabio?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker