Tragedias I
Tragedias I MENSAJERO. —Yergue tu cuerpo y escucha lo ocurrido, por si realmente quieres vengar a los tuyos. 1080
PELEO. —¡Oh destino! ¡Cómo me asedias en los lÃmites extremos de mi vejez, desdichado de mÃ! ¿Cómo se ha ido[51] el hijo único de mi único hijo? IndÃcamelo. Pues quiero oÃr, a pesar de todo, lo que no debiera oÃr.
1085 MENSAJERO. —Una vez que llegamos a la famosa comarca de Febo pasamos tres brillantes vueltas del sol entregando nuestros ojos a la contemplación. Y eso era sospechoso, desde luego. El pueblo administrador del 1090 dios acudÃa a reuniones y cÃrculos. El hijo de Agamenón, recorriendo la ciudad, a cada uno le decÃa al oÃdo palabras malintencionadas: «¿Veis a ese que se recorre las grutas del dios repletas de oro, tesoros de los mortales, y que se ha presentado por segunda vez para 1095 lo que ya vino antes, tratando de destruir el templo de Febo?». A partir de esto, un malvado oleaje se corrÃa por la ciudad. Los magistrados ocuparon sus puestos convocando a los consejos y, en particular, cuantos estaban encargados de las riquezas del dios, pusieron una guardia en la mansión circundada de columnas.