Tragedias I
Tragedias I CORIFEO. —¡QuĂ© hermoso es este peán![41] ¡EntĂłnalo de nuevo, CĂclope!
665 CĂŤCLOPE. —¡Ay desgraciadĂsimo de mĂ, cĂłmo he sido ultrajado, cĂłmo perezco! ¡Pero no conseguirĂ©is huir alegres de esta cueva, seres viles! Colocándome en el umbral de la caverna, adaptarĂ© a Ă©l mis manos[42].
Aparece en el umbral de la gruta, con sus brazos extendidos y el ojo sangrando.
CORIFEO. —¿Por quĂ© gritas, CĂclope?
CÍCLOPE. —Estoy muerto.
670 CORIFEO. —¡Qué aspecto tan horrible!
CÍCLOPE. —Y, además, triste.
CORIFEO. —¿CaĂste embriagado en medio de las brasas?
CÍCLOPE. —Nadie[43] me destruyó.
CORIFEO. —Luego nadie te ha causado mal.
CÍCLOPE. —Nadie me cegó el párpado.
CORIFEO. —Luego tú no estás ciego.
CÍCLOPE. —¡Asà lo estuvieses tú!
CORIFEO. —¿Y cĂłmo nadie habrĂa podido cegarte?
CÍCLOPE. —Te burlas. Pero, ¿dónde está ese Nadie?
675 CORIFEO. —En ninguna parte, CĂclope.