Tragedias I
Tragedias I MUERTE. —No, ya conoces mi manera de ser.
APOLO. —Odiosa para los mortales y, para los dioses, abominable.
MUERTE. —No puedes poseer todo lo que no debes.
APOLO. —Tú has de ceder, tenlo por seguro, por muy 65 cruel que seas; a la casa de [Feres] un hombre tal vendrá, enviado por Euristeo, a buscar un carro de caballos desde los helados lugares de Tracia[13], el cual, recibido como huésped en esta casa de Admeto, por la fuerza te arrebatará a esta mujer. Y, sin obtener ningún 70 agradecimiento por mi parte, tendrás que acabar haciendo eso y serás objeto de mi odio. (Apolo sale de escena).
MUERTE. —Por mucho que hables, no conseguirás nada. Esta mujer descenderá a la morada de Hades. Me dirijo hacia ella, para comenzar el sacrificio con la espada. Sagrado es a los dioses infernales aquel de 75 quien esta espada un cabello corte. (Entra en Palacio).
El Coro, compuesto por quince ancianos de Feras, entra en la orquestra.
CORO[14].
—¿Por qué este silencio delante de los muros?
—¿Por qué está callada la casa de Admeto?