Tragedias I
Tragedias I 105 —Y sin embargo éste es el dÃa señalado…
—¿A qué dÃa te refieres?
—En que ella debe ir bajo tierra.
—Me has herido el alma, me has herido la mente.
—Cuando los buenos sufren tormento, menester es 110 que sufra quien desde siempre goza de buena reputación.
Estrofa 2.ª.
—No hay lugar de la tierra adonde pueda enviar 115 una nave, ya a Licia, ya a la árida sede de Amón[18], para liberar la vida de la infortunada, pues el destino funesto, 120 cortado a pico[19], se aproxima, y de los altares de los dioses en que se sacrifican los rebaños no sé ya a cuál encaminarme.
AntÃstrofa 2.ª.
—Sólo si esta luz pudiese ver con sus ojos el hijo de Febo, regresarÃa ella, abandonando las moradas 125 sombrÃas y las puertas de Hades. Él resucitaba a los domeñados por la muerte, antes de que a él mismo le alcanzase el golpe del fuego fulmÃneo lanzado por Zeus. Mas ahora, ¿qué esperanza de vida puedo concebir? 130
—El rey ha realizado todos los ritos. Los altares de todos los dioses están repletos de sacrificios sangrantes. Ya no hay remedio de los males. 135