Tragedias I
Tragedias I CORIFEO. —¿Llora Admeto, sin duda, ante estas desgracias, ya que ha de verse privado de tan noble 200 esposa?
SIRVIENTE. —SÃ, llora con su querida esposa en sus brazos y suplica que no le abandone; busca lo imposible, pues ella se consume y desfallece por el mal, sin fuerzas, fardo desdichado de su brazo[25] (…). Sin embargo, 205 aunque no tenga más que un poco de aliento, quiere mirar los rayos del sol, que nunca volverá a ver, sino ahora por última vez[26]. Ahora me voy y 210 anunciaré tu presencia, pues no todos miran bien a los soberanos, hasta el punto de asistirles benévolos en sus desgracias, pero tú eres un viejo amigo de mis señores.
CORO.
Estrofa.
—¡Ay, Zeus! ¿Qué salida, cómo y por dónde, habrÃa de los males y qué liberación de la desgracia que cae sobre mis soberanos?
215 —¡Ay, ay! ¿Saldrá alguien? ¿Debo cortar mi cabello y revestirme con la negra túnica de luto?
—Manifiesto, amigos, manifiesto es, mas, sin embargo, supliquemos a los dioses, pues su poder es inmenso.