Tragedias I
Tragedias I 220 —¡Oh soberano Sanador, hállale a Admeto un remedio de sus males! ¡Proporciónaselo, ofréceselo, pues también antes lo encontraste[27], y sé ahora también 225 liberador de la muerte y haz retroceder a Hades funesto!
AntÃstrofa.
—¡Ay, ay, hijo de Feres! (…). ¿Qué hiciste para verte privado de tu esposa?
—¡Ay, ay! ¿No es el hecho digno de la espada, más 230 aún, de que un nudo corredizo, flotando en el cielo, rodee el cuello?
—Pues en este dÃa vas a ver morir no a la mujer querida, sino a la más querida.
(Admeto sale de palacio sosteniendo a su esposa).
—Mira, mira, ella misma y su esposo salen de palacio.
—¡Grita, gime, oh tierra de Feras, por la mujer 235 excelente consumida por el mal, que se dirige bajo tierra junto a Hades subterráneo!
CORIFEO. —Nunca afirmaré que el matrimonio proporciona más alegrÃas que penas, a juzgar por las 240 pruebas anteriores y viendo este infortunio del rey, que, privado de la mejor esposa, vivirá en el futuro una vida que no es vida.
ALCESTIS.
Estrofa.