Tragedias I
Tragedias I Alguien me lleva, alguien me lleva —¿no lo ves?— 260 hacia la morada de los muertos, mirando bajo sus cejas de azulado reflejo, con alas, Hades[31]. […] ¿Qué haces? ¡Déjame! ¡Sobre qué camino, infelicÃsima de mÃ, tengo ya el pie!
ADMETO.
Sobre un camino amargo para los tuyos, sobre todo 265 para mà y para tus hijos, que compartimos este dolor.
ALCESTIS.
¡Dejadme, dejadme ya! Echadme en el lecho, no me tengo en pie. Hades se aproxima y la noche sombrÃa 270 resbala sobre mis ojos. ¡Hijos mÃos, hijos mÃos, a las claras está que vuestra madre ya no existe! ¡Que podáis, hijos mÃos, seguir viendo felices esta luz!
ADMETO.
¡Ay de mÃ! Amarga es esta palabra que oigo, más 275 dura para mà que muerte alguna. ¡Por los dioses, no tengas el valor de abandonarme, no lo hagas, por tus hijos, a los que dejas sin madre! ¡Arriba, valor! Muerta tú, yo ya no podrÃa vivir. En tus manos está nuestra vida y nuestra muerte, pues respetamos el lazo de amor que contigo nos une[32].