Tragedias I
Tragedias I 1070 CORIFEO. —Yo no sabrÃa decir qué bien podrÃa derivarse de este acontecimiento, pero, sea cual sea, hay que aceptar el don de la divinidad.
HERACLES. —¡Si tuviera tanto poder como para llevar a tu esposa hacia la luz desde la moradas subterráneas y ofrecerte a ti este favor!
1075 ADMETO. —Bien sé que lo habrÃas querido. Pero ¿a qué viene este deseo? Los muertos no pueden regresar a la luz.
HERACLES. —No te excedas, soporta lo que te ha deparado el destino.
ADMETO. —Es más fácil aconsejar que soportar, cuando se sufre.
HERACLES. —¿Qué vas a adelantar con estar gimiendo siempre?
ADMETO. —Yo mismo me doy cuenta, pero es como 1080 un deseo que me arrastra.
HERACLES. —Amar a quien está muerto invita al llanto.
ADMETO. —Me ha destruido, más no puedo decir.
HERACLES. —Has perdido una excelente mujer, ¿quién lo negará?
ADMETO. —Hasta el extremo de que este hombre que ves ya no gozará de la vida.
HERACLES. —El tiempo suavizará tu mal, ahora aún 1085 está en sazón.
ADMETO. —El tiempo, sÃ, si es tiempo la muerte.