Tres veces tú
Tres veces tú —Estás extraña esta noche, Babi. ¿Seguro que estás bien? —Sí, solo cansada —respondió, sin mirarlo a los ojos.
Esa mentira fue el comienzo de algo que pronto se desbordaría.
En los días siguientes, el destino parecía jugar con ellos. Un mensaje inesperado llegó al teléfono de Step.
—“¿Podemos hablar?”— Era de Babi.
El corazón de Step se detuvo por un instante. Las palabras eran simples, pero el peso de lo que implicaban era insoportable. Pensó en ignorarlo, en fingir que nunca lo vio. Pero el impulso lo venció. Respondió:
—“Dime dónde.”—
El encuentro ocurrió en un pequeño café, lejos de las miradas conocidas. Cuando Babi entró, Step ya estaba sentado, tamborileando con los dedos sobre la mesa.
—No estaba segura de si vendrías —dijo ella, tomando asiento. —¿Por qué estoy aquí, Babi? —su voz era grave, contenida.
Ella no supo qué responder al principio. Había ensayado lo que quería decir, pero tenerlo frente a ella lo hacía todo más difícil.
—Solo… quería saber cómo estás. Step soltó una risa amarga. —¿Después de todos estos años? ¿Eso es lo que quieres saber?